He estado tres semanas desconectado del mundo, es decir, sin internet, sin amigos, sin trabajo. Y ha sido una experiencia muy enriquecedora.

He estado solo conmigo. He leído mucho, he dormido, he andado kilómetros y kilómetros, he conocido a mucha gente... y me he encontrado conmigo mismo.

He podido mirarme por dentro, me he conocido un poco mejor y me he reconciliado con el mundo.

Parece que suena un poco... no se, cursi. Pero ha sido extraordinario. Hoy soy un poco mejor persona.