Pues sí, como dije en Macadamia, mi hermano es sordo. Tiene ya casi 40 años, y sin embargo sigue viendo la vida de una forma distinta. Y creo que uno de los principales motivos es porque está parcialmente conectado con la realidad.
No oye nada. Así que la única forma de enterarse de lo que pasa en el mundo es leyendo. Pero tampoco lee bien, pues al no oír, la compresión de un texto le sigue resultando complicada.
Mientras vivía con él, le explicaba las noticias más relevantes porque, como es lógico, sentía curiosidad por entender qué pasaba en el mundo.
Cuando en televisión empezaron a aparece las primeras iniciativas para acercar este medio al mundo de los sordos con traductores simultáneos en las noticias, pensamos que era el primer paso para el “acceso” de los sordos a la televisión, a la actualidad, a estar en verdadero contacto con el mundo.
Pero, después de muchos años, todo siguió igual.
Hace unos años, se empezó a oír el concepto “accesibilidad” en Internet y me pareció una iniciativa muy interesante, pero no daba dos duros por ella. Pensé que pasaría lo mismo que con la televisión y los sordos.
Después de un tiempo, me di cuenta de que la cosa iba en serio y que realmente se estaba avanzando mucho más de lo que yo esperaba. Y me sentó mal.
¿Por qué en Internet sí y en la televisión no?
¿Por qué accesibilidad para los ciegos sí y para los sordos no?
Tratando de encontrar una razón al éxito que estaba alcanzando la iniciativa, pensé entonces que se trataba de una moda a la que las grandes empresas e instituciones se apuntaban para conseguir clientes unas y ganar puntos las otras (bueno, y algo de cierto sí que es).
Sin embargo, cuando ví el video de fundamentos web 2005 me di cuenta del verdadero motivo por el cual la “accesibilidad” seguirá ganando terreno en Internet y ninguno en TV. Es porque Internet es el “medio de todos” y la televisión no. En Internet, los contenidos los publicamos todos y de la forma que mejor consideramos. Internet seguirá evolucionando más allá de intereses comerciales, porque hay mucha gente que, sin ánimo de lucro, intenta cada día que mejore. Y son las iniciativas de esta gente las que empujan al resto del mercado a estar a la altura.
Pero la televisión no es de todos, es solo de unos pocos. Y entre ellos se lo guisan y se lo comen. Y no solo se nota en la “no accesibilidad” para los sordos, sino en la calidad de la programación, etc.
En fin, nuestra última esperanza es que la “accesibilidad” gane tanto terreno en Internet y sea tan evidente, que arrastre al resto de los medios y obligue a las instituciones a ser accesibles no solo en Internet, sino en todos los ámbitos en los que se comunica.
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Enlazando con el caso del la persona sorda que participó en FundamentosWeb 2005, creo que ante un evento cualquiera, cualquier persona con discapacidad que lo solicitara, debería tener acceso al mismo y todo su contenido.
No quiero decir con esto que cada evento debiera estar preparado para cualquier discapacidad por adelantado, porque las dispacapacidades son muchas y algunas no se pueden llegar a imaginar y prever. Pero sí creo que tendría que ser una práctica normal el comunicarlo en el momento de la inscripción y que la organización se encargara del resto.
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NO. Creo que la mayoría no.
El albañil tiene que venir dos veces a rematar el trabajo que ya había terminado porque no lo terminó bien.
La imprenta tiene que repetir tres veces las tarjetas de visitas porque no cuida el acabado y quedan mal.
El diseñador tiene que repetir varias veces su trabajo porque no tuvo en cuenta desde el principio a quíen iba dirigido.
El programador tiene que corregir errores de código durante más días de los que tardó en hacerlo.
Y el problema es que todos pagamos el pato. Porque esa "falta de profesionalidad" va incluida en el precio. Nadie pierde dinero. Al final de mes tienen que salir las cuentas. Así que por un trabajo que se podría haber hecho en 1 día, se cobra como tres.
Si aplicamos esta regla a las grandes empresas las cantidades de dinero derrochadas son tremendas. Bueno, derrochadas no, porque las pagamos nosotros al consumir sus productos y servicios.
Me pregunto si esto no tiene solución... o si quizá sí... o si quizá sólo es una percepción equivocada de la realidad que vivo (o sufro).
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Desde luego que no. Pero sí hay algo que podéis hacer por mí y por millones de personas:
Señalizar correctamente las carreteras.
Estoy absolutamente seguro de que un alto porcentaje de accidentes son causados por la confusión, incertidumbre y brusca corrección a la que nos vemos obligados cuando circulamos por muchas de nuestras carreteras.
Un mágnifico ejemplo de semejante despropósito es la M-50 que rodea Madrid. Creo que no he visto hasta la fecha tal cúmulo de desaciertos en tan pocos kilómetros.
¿Realmente alguien cobró por hacer semejante trabajo? ¿No se le caerá la cara de vergúenza? ¿No va a tomar nadie cartas en el asunto?
servido por elqueessolitario
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Compro muy a menudo en internet. Suelo encontrar cosas curiosas, cosas baratas y, además, me lo traen a casa. Sin embargo, algo falla en todo esto. Hay algo que, incluso a mi, me hace pensarlo dos veces antes de repetir la experiencia.
Recuerdo cuando hace ya cerca de cinco años trabajé en un proyecto de comercio electrónico (que, por cierto, nunca vió la luz). Las ventajas que el sitio podría ofrecer al usuario eran muchas y muy interesantes. Hoy en dia son ya habituales en cualquier sitio de compras. Sin embargo hubo algo que no estaba en nuestras manos solucionar. Algo que no está solucionado en la mayoría de los sitos de ecommerce hoy: la logística y el servicio post venta.
Todavía hoy, la mayoría de los pedidos que se realizan tardan más de 7 días en llegar, incluso aunque el envío se realice desde tu misma ciudad. Hacer el tracking del pedido es casi imposible. La mayoría de los sitios no incorporan un sistema que te permita realizar el seguimiento, muchos de los que lo incorporan se quedan en el envío y, a partir de ahí, no dan información. Otros te facilitan el código de la empresa de paquetería para que tu mismo puedas hacer el tracking por su web. Pero muchas veces resulta imposible, porque el código que te han dado incluye dos letras más o menos de las que el sistema de la empresa de paquetería te permite introducir.
Finalmente, solo te queda tener fe y esperanza en que llegará antes del día tope en que lo necesitas de verdad. Es fustrante.
Pero eso no es todo. Mientras esperas, intentas ponerte en contacto con la empresa que te ha vendido "lo que sea" para ver si te puede dar más información. Y ¿qué información te da? la misma que aparece en la web. ¿Me puede alguien explicar para qué sirve un call center que te dice lo que ya sabes?
Ahí no acaba la cosa. Si tienes la mala suerte del que el pedido te haya llegado en mal estado o equivocado, date por jodido! Para devolver "lo que sea", en muchos casos tendrás que pagar tu los gastos de envío. Tardarán en recogerlo entre 3 y 6 días, cerca de una semana en revisarlo, una semana más para preparar el envío correcto y otra semana más en que te llegue de nuevo.
¡Una desesperación!
Sin embargo, sigo buscando en la red los productos más baratos, lo más interesantes... y sigo comprando.
Sirva este empeño para que nos demos poco a poco cuenta de esos pequeños detalles que IMPORTAN.
servido por elqueessolitario
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